Ikat Art es un atelier en línea dedicado al ikat auténtico tejido a mano — sedas nacidas en el Valle de Fergana, Uzbekistán, entregadas a todo el mundo.
Bajo la dirección de Mumtoz, uzbeka de nacimiento, nuestro pequeño equipo trabaja directamente con maestros tejedores, artesanos textiles y talleres centenarios. Sin intermediarios. Sin producción en masa.
Nuestra promesa es simple: artesanía verdadera, materiales honestos y atención esmerada — desde el telar hasta tu puerta.
Explora nuestro blog para descubrir el patrimonio del ikat, conocer a nuestros artesanos y entender por qué esta tradición textil importa.
Ikat Art: Donde el Pasado se Encuentra con la Seda
Asia Central ha tejido seda durante cuatro mil años. Mucho antes de que la Ruta de la Seda tuviera nombre, las caravanas transportaban estas telas luminosas desde Samarcanda hasta Bagdad, desde Bujará hasta Venecia.
La técnica conocida como khan-atlas — seda de las nubes — permanece inalterada. Los patrones se dibujan no sobre la tela, sino sobre los hilos mismos, antes del teñido. El resultado: esos bordes difuminados distintivos que han fascinado a coleccionistas durante milenios.
En Ikat Art, seguimos los pasos de aquellos antiguos comerciantes. Nuestros artesanos aún desenrollan capullos a mano. Aún tiñen hilos en calderos de cobre con granada e índigo. Aún tejen en telares de madera heredados de generación en generación.
Esto no es nostalgia. Es patrimonio vivo — y te invitamos a formar parte de su historia.

Artesanos de todo el mundo colaboran con nuestro taller. Nuestras telas llegan a hogares en París, Nueva York, Tokio y más allá.

Nuestro taller en Uzbekistán posee su propia rica historia. Fundado en 1972, ha nutrido generaciones de maestros sederos — tejedores, tintoreros, diseñadores de patrones — que dedican sus vidas a un solo oficio.
Aquí, bajo vigas de madera talladas a mano, los artesanos producen adras, atlas, bekasab y seda pura ikat. Cada metro de tela pasa por docenas de manos antes de llegar a ti.

Del Capullo al Hilo: El Nacimiento de la Seda
Comienza con silencio — y agua hirviendo.
En nuestro taller de capullos, los artesanos sumergen delicadamente capullos de gusano de seda en ollas tradicionales de cobre. El agua caliente suaviza la sericina, liberando hilos tan finos que un solo capullo puede producir hasta 1.600 metros de fibra de seda continua.
Estos capullos pesan casi nada — entre 0,3 y 1 gramo cada uno. Sin embargo, en esta ligereza reside una fuerza extraordinaria. Se necesitan de 16 a 30 capullos para formar una sola kalava — la estructura cilíndrica de seda que se convierte en hilo.
No desperdiciamos nada. Cada fibra se desenrolla, se limpia y se prepara para el largo viaje hacia convertirse en ikat.




El Arte del Hilo: Preparación para el Ikat
La seda cruda es bella pero indómita. Antes de convertirse en ikat, debe ser domada.
Nuestro departamento de hilatura transforma la seda mediante una serie de pasos cuidadosos: bobinado, estratificado, vaporizado y extracción. Cada etapa refina la fibra — ajustando el grosor, realzando el brillo, asegurando la durabilidad.
Trabajamos con múltiples tipos de seda: cruda, blanqueada, teñida y mezclada. Dependiendo de la textura deseada, los hilos pueden plegarse en 2 a 90 capas. Esta estratificación es lo que otorga a nuestras telas su distintiva profundidad y caída.
Solo cuando el hilo está listo — perfectamente bobinado, perfectamente tensado — pasa a la siguiente etapa: la creación del patrón.




Capullos de gusano de seda • Hilos atados listos para teñir • Fuego calentando los tintes • Madejas de seda coloreadas tras el teñido

La palabra «abrband» proviene del persa: abr (nube) y band (atar). Globalmente, esta técnica de teñido por reserva se conoce como ikat. En Asia Central, la llamamos abrbandchilik — el oficio de atar nubes.
La magia ocurre antes de que comience el tejido. Los artesanos dibujan intrincados patrones directamente sobre hilos de seda tensados. Luego atan secciones específicas con ligaduras resistentes a la cera, para que esas áreas resistan el tinte. Un color a la vez, el patrón emerge — nubes formándose en el hilo.


Crear ikat comienza con una visión — dibujada a mano sobre los propios hilos de seda.
Antes de que ningún tinte toque la fibra, los maestros artesanos tensan cientos de hilos paralelos sobre un largo marco de madera. Usando solo tiza e intuición, esbozan el patrón que emergerá tras el tejido — calculando con precisión qué secciones deben atarse para resistir cada color.
Este es el momento donde las matemáticas encuentran al arte. Un solo error de cálculo, y el patrón se difumina. Pero cuando se hace con maestría, aparecen esos característicos «bordes de nube» — la firma del verdadero ikat.
Maestro artesano dibujando patrones • Midiendo manojos de hilos para la alineación precisa del patrón

La creación del ikat abrband exige tanto precisión como paciencia. Los patrones deben aplicarse a los hilos de seda antes del teñido — una técnica que permite una variedad infinita.

Después de atar, los hilos entran en las tinas de tinte — a veces cinco, seis, siete veces para patrones complejos. Cada inmersión añade una nueva capa de color. El proceso puede llevar semanas para diseños con 16 o más tonos.
Nuestros métodos de teñido combinan tradición con modernidad. Aunque usamos tintes naturales — índigo, granada, nuez, rubia — cuando es posible, también empleamos pigmentos modernos resistentes al lavado cuando la durabilidad lo requiere. El resultado: ikat que mantiene su vivacidad durante años de uso.



En nuestro taller: satén nublado, dirección nublada, bekasab, atlas — telas que van de 20 a 400 metros por tirada.
El proceso de teñido ikat es notablemente versátil. Dependiendo del patrón deseado, la seda puede someterse a varias secuencias de teñido — cada una creando efectos únicos y armonías cromáticas.


En el reino del abrband, la tradición danza con la innovación. Los maestros tejedores se inspiran en motivos clásicos transmitidos durante siglos, pero incorporan sin esfuerzo elementos contemporáneos. La gama de colores en nuestros patrones — desde sutiles composiciones bitonales hasta complejas sinfonías de 16 colores — demuestra la profundidad de este arte textil.




La creación del ikat abrband es un arte que equilibra precisión con intuición.
Una vez que los hilos están estampados, atados y teñidos, llegan al telar — donde meses de preparación finalmente se convierten en tela. La tarea del tejedor es engañosamente simple: alinear cada hilo para que el patrón pre-teñido emerja correctamente.

Pero esta alineación «simple» requiere décadas de experiencia. Un solo hilo fuera de lugar, y el patrón se distorsiona. Nuestros maestros tejedores ajustan por tacto, por instinto — corrigiendo los cambios naturales que hacen única cada pieza. Por esto el ikat hecho a máquina nunca podrá replicar el alma de la tela tejida a mano.













